Amets Aranguren | Música

Amets Aranguren

“Mis aportaciones siempre han sido para reivindicar lo local en la música y en el euskera”

Amets Aranguren (Iruña, 1998), forma parte del grupo de música Ibil Bedi, en el que toca el saxofón y el teclado. Estudió el grado en Pedagogía Musical y Saxofón en el Conservatorio Superior de Música de Navarra y actualmente colabora con varios medios de comunicación, además de estudiar el máster en Humanidades, Arte, Cultura y Literatura Contemporáneas.

Ze Berri?.- Siempre te has movido en el mundo del euskera, ¿en qué momento estás ahora?
Amets Aranguren.- Estoy en una situación un poco incierta, pero a la vez tengo más tiempo para ver lo que pasa a mi alrededor. El de la música y el del euskera siempre han sido mis dos mundos. Este último me viene de casa, y mis aportaciones han sido siempre reivindicando lo local, lo que hace falta aquí. Todo en lo que he participado a nivel cultural ha sido siempre en euskera. Siempre hay una militancia inconsciente. En el grupo somos dos de Iruña, uno de Olite, otro de Sangüesa y otro de Lumbier; los cinco hemos ido a modelo D y no nos planteamos no cantar en euskera. A alguno de ellos, lo que le une al euskera es el grupo, y eso es bonito.

Z.B.- ¿A nivel creativo hay algo que te gustaría hacer que no hayas probado?
A.A.- Siempre me ha gustado escribir, y muchos textos que han llegado a ser canciones antes fueron poemas. No sabría ni por dónde empezar, pero algún día me gustaría escribir algo que no fuesen poemas. Pero no me gustaría ser una persona que, por estar en el mundo de la cultura, le da lo mismo escribir un libro que cantar o cualquier otra cosa. Mi mayor miedo es estar en un sitio porque tenga un nombre en otro ámbito; eso me parece terrorífico. No me gustaría que se vendiese un libro mío solo porque toco en un grupo de música y me conocen por eso.

Z.B.- ¿Qué análisis harías del panorama juvenil?
A.A.- No tengo ni idea de lo que consumen las y los chavales de 17 o 18 años, pero cuando coincido con gente más joven veo que lo que les llega es lo que se hace que les llegue; se repiten los esquemas de siempre. Quien hace su música pensando e intentando llegar a la máxima gente posible sigue ciertas fórmulas para ser lo más agradable y correcto, y esa es la gente que se conoce. El discurso que llega de esos grupos más potentes seguramente sea el más vacío o el que menos debate va a generar, porque tienen que intentar que nadie esté en desacuerdo.

Z.B.- ¿Qué te gustaría aportar al euskera?
A.A.- Creo que lo que puedo aportar es una muestra de lo que tengo y veo alrededor, pasado por mi filtro. Me gustaría poner en duda las cosas que se dan por hecho, pero sin anularlas. Me parece que todavía se hacen muchas cosas desde el complejo, hay una ambición de querer ser moderno, y ese camino se hace mal. Intentamos ser algo en el mundo imitando a otros gigantes, y así hacemos el ridículo. A veces alimentamos discursos de quienes nos juzgan desde fuera, metiéndonos en sus marcos e intentando luchar en sus ligas. Ese no es nuestro sitio. Y si entramos, no vamos a ganar. Somos quienes somos, y nuestro fuerte es lo local, pero no intentar competir con otros. No tiene sentido y no somos eso. Se nos olvida lo más importante: nuestra esencia. Por eso me gustaría que mi aportación fuera hacer una reivindicación constante para no olvidar lo que somos.

EUSKARA ETA KULTURA

"Mundu honetan oso sartuta nagoenez, badakit zaila egiten zaidala haratago begiratzea. Ni nagoen lekutik, mugimendu asko eta anitza dagoela ikusten dut. Dena den, uste dut kulturaren giharra nahiko ahul dagoela. Aldi berean iruditzen zait euskarazko kulturaren munduan egon nahi duena nahiko militantea dela, onerako eta txarrerako. Adibidez, euskarazko film berri bat baldin badago, hizkuntzagatik bakarrik joan behar da ikustera; alde ona du, diskriminatua egon dena babesten delako, baina ikuspeg ikritikoa galtzen da: ezin dugu sinetsi euskara produktu baten eduki osoa dela, eta horregatik bakarrik baloratu. Hori nahiko arriskutsua iruditzen zait”.