Euskera por el río Aragón<br />
hasta Caparroso

T ras pasar encajonado entre Gallipienzo y Cáseda, el río Aragón se precipita hacia tierras más llanas y riega los términos de Murillo el Fruto, Carcastillo-Zarrakaztelu, Santacara, Mélida, Caparroso y de otras localidades. Río que atraviesa una comarca en la que la lengua vasca nombró numerosos topónimos. En Murillo el Fruto, por ejemplo, Aldebarrena, Barace Alcinea, Baracetaco Bidea, Huarteco Bidea, Gaztelumunio, Garipienzoco Zaldua... documentados al menos hasta bien entrado el siglo XVI. En Carcastillo, entre otros, Arrateburua, Arrateguibela, Landaederra, Oyarzaldua, Zorrozabala. En Mélida, Arrizabaleta, Mishualdea, Sarmendi, Zorromendia y otros. Y en Santacara, Azmacolanda, Ordoquia, Ordoquilanda..., todos ellos fechados en el siglo XVI y publicados por el artajonés Fernando Maiora Mendía en su libro “Lo autóctono en Carcastillo, Mélida, Murillo el Fruto, Santacara”.

Todos los topónimos retratan fielmente sus correspondientes paisajes, y los mencionados hacen lo propio con las características del terreno de esta comarca de Navarra. Hay un topónimo, por ejemplo, que se repite en varias localidades para designar a los acantilados labrados por el río Aragón. Se trata de Ripagaiza, que aparece con sus variantes en Carcastillo, Mélida, Santacara y Murillo el Fruto. En un documento de esta última localidad fechado en 1704, describe cómo es el paraje: “... la punta de dicho cabezo que da al río y paraje que dicen Ripagaizas, en frente del soto...”. El segundo elemento del topónimo (gaiza) nos indica que se tratan ciertamente de escarpadas orillas, como abundan en esta zona.

El rio Aragón continúa su avance dejando a su izquierda la localidad de Rada, en la que nombraron un terreno como Artebakoitza (encina solitaria), que aparece escrito como Artebacoycha y Artebacocha en 1555 y 1572, respectivamente. 

Posteriormente, cruza Caparroso, localidad en la que nació el ilustre vascófilo Celestino Peralta Lapuerta (1879-1929). Fue fraile capuchino con el nombre de Celestino María de Caparroso y, estando como profesor en el colegio que dichos frailes regentaban en Lekaroz (Baztan), aprendió euskera de maravilla hasta el punto  de especializarse en la conjugación del verbo vasco y la Academia de la Lengua Vasca- Euskaltzaindia lo nombró académico correspondiente en 1919. Nos dejó tres obras,  una de las cuales, Euskal irakaspidea. Gramática vasca (1919), fue un rotundo éxito, un método con el que numerosísimas personas aprendieron euskera en aquellos años. Firmaba con el seudónimo Bernardo de Arrigarai, de donde tomó el nombre el euskaltegi Arrigarai de Tudela (AEK). Tudelano era, precisamente, un amigo de Celestino que falleció en 1913 a la edad de 94 años, según el cual durante los años de la primera guerra carlista (1834-39) se hablaba euskera a las puertas de Tafalla.

Sin duda alguna, Celestino estaría muy orgulloso de las familias de Caparroso que impulsaron hace 10 años el modelo D en la escuela de su localidad, cuya primera promoción ha llegado ya al instituto. Modelo consolidado que se vive con absoluta normalidad para satisfacción de dichas familias, cuyos hijos e hijas que aprenden en euskera recibirán un reconocimiento el próximo mes de mayo por parte de Euskaltzaindia y la Fundación IKF de Pamplona.

BIDEZ BIDE •  POR EL CAMINO DEL EUSKERA
Enrique Diez de Ulzurrun Sagalá