Flako Fonki | Músico

Irati Zurbano

“El proceso de creación de una canción en euskera no es cómodo, pero conecta más con lo que yo quiero”

Julen Goldarazena (Mendillorri, 1999), más conocido como Flako Fonki, desarrolla su carrera en solitario tras la disolución del colectivo musical Chill Mafia. Actualmente trabaja como editor de vídeos y colaborador en varios programas televisivos, pero no ha dejado la música y tiene como proyecto escribir canciones en euskera, un idioma con el que conecta más a la hora de crear.

Ze Berri?.- ¿Qué queda de Flako Fonki al disolverse Chill Mafia?
Flako Fonki.- Me estoy tomando un descanso bastante gustoso de la música, pero en verano he estado componiendo. Estoy centrado en encontrar trabajos audiovisuales, que me gustan y tienen más estabilidad económica. Aparte, se agradece estar un poco en la sombra y no dando la cara todos los fines de semana en un escenario. Tengo una faceta más introvertida, pero Chill Mafia no era el lugar idóneo para mostrarla; ahora aprovecharé para hacer música menos vacilona, más tranquila. También me gustaría cambiar el nombre, que me lo puse con 18 años. Flako Fonki y Kiliki Frexko, parecemos Pirritx y Porrotx. Al menos me gustaría quitar el Fonki para ser más serio, pero este nombre tiene recorrido y la gente me conoce por él.

Z.B.- ¿Cómo llevas el ser un personaje público?
F.F.- Al principio como el culo. Cuando empezó Chill Mafia tenía unos cuadros de ansiedad loquísimos, fue todo caótico porque estaba en un momento bastante inestable, como para sumarle ser ‘trending topic’. Pero con el tiempo he aprendido a apartar lo negativo de la fama y quedarme con lo bueno. Tiene muchos lados positivos también. A día de hoy la llevo bastante bien; lo malo es que te vengan a saludar cuando estás mal o triste. Quitando esos momentos aislados, estoy contento.

Z.B.- Has hablado de música más tranquila, ¿qué tienes en mente?
F.F.- Me gustaría ponerme a escribir. Tengo problemas para eso, una sensibilidad muy grande a la vergüenza ajena. A la mínima que escribo algo me avergüenzo de ello y no puedo publicarlo. Primero tengo que quitarme esa idea, aprender a dar pena, para luego escribir, sacar seis o siete canciones y hacer algún disquillo. En Chill Mafia también me pasaba: en ‘Mus corrido’, que fue un éxito, creía que todos se iban a reír de mí. Pero era más fácil, los temas eran menos propensos a dar vergüenza que una canción de amor. Si saco una canción vacilando me sé defender, tengo herramientas para ser gracioso.

Z.B.- Así que toca salir de la zona de confort, ¿para escribir canciones de amor?
F.F.- Sí, las estoy escribiendo. Tengo la sensación de que es fácil dar vergüenza hablando de amor en euskera, y la autopercepción de que no sé hablar bien el idioma. Es un bloqueo muy jarto, pero intentaré romperlo y buscar canciones que me inspiren. Hubo mucha polémica porque Martin Ziriza, de Tatxers, salió en un podcast hablando un euskera no muy bueno y le cayeron muchísimas críticas. A mí también me ha pasado, por eso no me siento cómodo, y me parece penoso. Lo importante es intentarlo. Las críticas no son buena motivación, y aunque personalmente no les hago mucho caso, socialmente sí me duele ese comportamiento, me parece lamentable. Figuras como Martin o yo hacemos más por el euskera que los que critican en Twitter. Además, lo nuestro es una decisión política al cien por cien, y creo que los que tenemos dificultades tenemos mucho más mérito que alguien a quien el euskera le sale natural. Yo lo paso mal en ese proceso, tengo que trabajar mucho, aprender y recibir críticas, pero estoy contento porque lo hago por una decisión personal y política, porque estoy a gusto, y los que critican se pueden callar la boca. El proceso de hacer una canción en euskera no es cómodo, pero el producto final conecta mucho más con lo que quiero. Es un idioma con el que conecto más, me gusta para expresarme. Además, he mejorado mucho mi euskera y estoy muy contento.

EUSKARAREKIKO MAITASUNA BERPIZTUZ

Betidanik ikasi dut euskaraz, nire familian guztiok dakigu… Nerabezaroan momentu errebeldea izan nuen eta nahiko ahaztua nuen. 2019an Erramun Martikorenaren abesti mitiko bat entzunez oroimenak etorri zitzaizkidan, nire aitak kotxean jartzen zizkidan disko horiek. Euskal musikan arakatzen hasi eta konexio pila bat topatu nituen. Chill Mafiarekin ‘Gazte arruntaren koplak’ bezalako proiektuak lantzen hasi ginen. Hortik aurrera euskararekiko dudan jarrera berpiztu dut. Aurretik baztertu izan arren, ia musika guztia euskaraz entzuten hasi nintzen eta gehiago gustatzen zitzaidan abestiak euskaraz egitea. Uste dut zerbait katartikoa izan dela: Chill Mafiarekin dena suntsitu genuen, eta orain benetan interesatzen eta gustatzen zaidana bilatzea tokatzen da’’.